Con cierta frecuencia, Vida se desbordaba y Ella trataba de sujetarla de alguna forma. Trató con clavos mantenerla firme, pero Vida era inteligente y se trasfiguraba con facilidad para seguir retumbando por la habitación en dónde estaban. De vez en cuando, Vida se convertía en pájaro para estar por encima de Ella, y Ella exasperada trataba de alcanzarla pegando saltitos por todo el lugar, Vida solía reírse de Ella, pero ambas se amaban con locura, aunque claro, nunca se sabía quién era mascota de quién.
Ella un día se enojó, no lograba seguirle el ritmo a la inquieta Vida y trató de irse por una puerta un tanto estrecha, Vida se dió cuenta y le mostró una parte de si misma, la parte más misteriosa que tenía, la que le permitía transformarse de esa forma, le mostró a Ella algo llamado Amor, pero Ella solo vió una chispita de esa gran llama, que bastaron para querer seguir jugando con Vida.
Hasta el día de hoy, Ella y Vida, viven peleando, pero se quieren mucho, Ella aprendió a amar a Vida con locura, la miraba con cariño cuando estaba quieta, con un poco de admiración cuando volaba rauda por el techo, a veces con un poco de miedo cuando se ponía violenta, pero siempre estaba ahí, y sabía que dentro de Vida, dormitaban trocitos de Amor, ese misterio, quizás, era la batería de tan inquieto ser.